Cuando buscamos recetas de remedios caseros muchas veces nos encontramos con estos términos y no siempre sabemos qué signifian. A continuación escribiré una explicación de los principales.

Infusión: Este es el método más común para preparar las plantas medicinales.  Aquí es preferible que las partes de la planta estén un poco secas porque eso hace que sus propiedades estén más concentradas y sean más fáciles de pasar al agua. Para preparar una infusión es recomendable conseguir la planta entera y trocearla lo mejor posible. Luego, ponerla en un recipiente de vidrio, cerámica o arcilla. No es recomendable usar recipientes de metal pues éste podría absorberse. Luego se agrega agua hirviendo y se tapa de inmediato. Se deja reposar de 5 a 10 minutos. Se cuela.

 Decocción: Este método se utiliza para plantas leñosas, duras o para raíces y rizomas. Aquí hay que tener cuidado porque la planta puede perder sus beneficios si se deja mucho rato al fuego, pero qué tiempo debe quedarse varía según la dureza. La medida que se utiliza es que la planta se pone a hervir hasta que disminuya un poco la cantidad de agua que se usó. Después, se deja reposar por varias horas o inclusive días. Después se cuela. Este método no es muy recomendable para hacer en casa por lo delicado del procedimiento.

Maceración: Este procedimiento también es muy usado. Consiste en sumergir la planta en agua fría o aceite. El tiempo varía; para las flores unas horas será suficiente mientras que para las raíces serán necesarios varios días.

Vino medicinal: Este método consiste en sumergir la planta troceada en vino blanco. El tiempo varía según la planta. Para que no se eche a perder es recomendable no hacer grandes cantidades y guardarlo en un lugar oscuro y sin aire.

Extractos: El extracto es el jugo concentrado de la planta. Hay tres tipos de extracto; seco, blando y fluido. Dependiendo del método el extracto puede ser acuoso, hidroalcohólico o etéreo. Para hacer el extracto se sumerge la planta seca y troceada en alcohol de 60 grados y se deja macerar por unas horas. Se recoge el alcohol y se vuelve a vertir sobre la planta, se deja macerar otra vez y así hasta que se hayan obtenido todos los beneficios de la planta. Después es recomendable hacer una  destilación para eliminar el agua. Por su dificultad, este método no es recomendable hacer desde el hogar.

Referencia: Enciclopedia de las plantas medicinles por Adolfo Pérez

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